Una mirada a tu pasado
Una verificación de antecedentes penales es una comprobación de antecedentes destinada a determinar si un posible inquilino tiene antecedentes penales. Aunque es común en algunos países, es un componente relativamente raro y legalmente sensible del proceso de evaluación de inquilinos en los Países Bajos. Un arrendador no puede simplemente acceder a bases de datos policiales o realizar una verificación independiente de antecedentes de un solicitante. En su lugar, el único método legítimo es solicitar que el solicitante proporcione un Certificado de Conducta (Verklaring Omtrent het Gedrag, o VOG). Esta solicitud en sí misma representa una imposición significativa que plantea serias preguntas sobre la privacidad, la proporcionalidad y la posibilidad de discriminación injusta.
El 'Verklaring Omtrent het Gedrag' (VOG)
Un VOG es un documento oficial emitido por el Ministerio de Justicia y Seguridad de los Países Bajos. No es simplemente una lista de infracciones pasadas. En su lugar, es una declaración que confirma que, tras una evaluación, la conducta pasada del solicitante no presenta objeción para que cumpla un fin específico (p. ej., un trabajo, una solicitud de visa o, en este caso, un arrendamiento). La evaluación es específica para el propósito, lo que significa que las infracciones pasadas solo se consideran relevantes si presentan un riesgo para el 'papel' específico para el que se solicita. Para un arrendamiento, una condena pasada por fraude financiero o daños a la propiedad se consideraría mucho más relevante que una infracción de tráfico antigua. El solicitante debe solicitar el VOG por sí mismo; el arrendador no puede hacerlo en su nombre.
Legalidad, Proporcionalidad y Privacidad
La cuestión legal central es si es razonable y proporcional que un arrendador exija un VOG a un inquilino potencial. Para un contrato de arrendamiento residencial estándar, tal solicitud se considera ampliamente como una invasión de la privacidad excesiva y desproporcionada. El interés legítimo de un arrendador en asegurar un inquilino confiable normalmente no se extiende a escrutar toda su conducta pasada. La Autoridad Holandesa de Protección de Datos ha indicado que los arrendadores deben ser extremadamente cautelosos y, por lo general, no deberían exigir un VOG. La práctica podría considerarse más justificable en situaciones muy específicas y de alto riesgo, como alquilar en un edificio con residentes vulnerables o un complejo de alta seguridad, pero para un apartamento medio, es una gran extralimitación. Un inquilino tiene pleno derecho a cuestionar o rechazar tal petición.
¿Una herramienta para la exclusión injusta?
El uso de las evaluaciones de antecedentes en el mercado de la vivienda es éticamente problemático. Crea una barrera significativa para la vivienda para las personas que ya han pasado por el sistema de justicia y están tratando de reintegrarse a la sociedad. Una política general de rechazar a cualquier solicitante con antecedentes—independientemente de la naturaleza de la infracción o de cuánto tiempo haya pasado—puede conducir a una forma de doble castigo y perpetuar ciclos de inestabilidad. Riesga convertir la evaluación de riesgos legítima de un arrendador en un juicio moral, excluyendo efectivamente a un segmento de la población del derecho básico a la vivienda basándose en errores pasados que pueden no tener relación con su capacidad para ser un buen inquilino.