La paradoja holandesa: una nación de ciclistas sin estacionamiento
Es una de las grandes paradojas de la vida urbana holandesa: en un país con más bicicletas que personas, encontrar un lugar seguro y conveniente para estacionar la bicicleta es un problema crónico y frustrante. La falta de almacenamiento adecuado en edificios de apartamentos antiguos da lugar a dos resultados negativos: robos generalizados de bicicletas en las calles y pasillos peligrosamente abarrotados de bicicletas, creando un serio riesgo de incendio. Aunque el gobierno reconoce este problema, sus soluciones en forma de subsidios casi nunca están dirigidas al inquilino individual. No puedes obtener una subvención para comprar un candado de alta calidad o para instalar un portabicicletas en tu propio balcón. Los subsidios que existen están diseñados para fomentar soluciones colectivas, a nivel de edificio, abordando el problema a una escala mayor.
Un subsidio para lo colectivo, no para lo individual
Cuando los municipios ofrecen subsidios para el almacenamiento de bicicletas, están dirigidos a entidades que poseen y gestionan la propiedad, a saber la Vereniging van Eigenaars (VvE) o las woningcorporaties. El objetivo es incentivar a estos grupos a invertir en instalaciones de estacionamiento de bicicletas permanentes, seguras y compartidas. Un programa municipal típico podría ofrecer una subvención de cofinanciación donde la ciudad paga un porcentaje del costo total de un proyecto. Esto podría implicar, por ejemplo, convertir un área de almacenamiento subutilizada en el sótano del edificio en una sala de bicicletas adecuada con soportes para bicicletas y acceso seguro. También podría financiar la instalación de soportes para bicicletas cubiertos y con cerradura en el patio o jardín del edificio. La lógica es que subvencionar un único proyecto colectivo que crea espacio para 50 bicicletas es mucho más eficiente que tratar 50 solicitudes individuales. Para los inquilinos, esto significa que el camino hacia un mejor almacenamiento de bicicletas pasa por la defensa y la acción colectiva dentro de su propio edificio, no por solicitudes de subvención individuales.
Acción de los inquilinos y alternativas municipales
Un inquilino proactivo que está cansado de subir su bicicleta tres tramos de escaleras debe asumir el papel de organizador. El primer paso es plantear el tema a su arrendador o en la reunión anual de su VvE. Investigue el sitio web de su municipio para conocer cualquier subsidio vigente para fietsenstallingen (almacenamiento de bicicletas) y presente esta información a los responsables de la toma de decisiones. Una propuesta bien investigada que incluya una fuente de financiación potencial es mucho más difícil de ignorar. Paralelamente, los inquilinos deben investigar las soluciones alternativas que ofrece la propia municipio. Muchas ciudades grandes, como Ámsterdam y Utrecht, están invirtiendo activamente en estacionamientos de bicicletas seguros a nivel de barrio, conocidos como buurtstalling. A menudo son comercios convertidos o garajes pequeños donde los residentes pueden alquilar un lugar personal, numerado, para su bicicleta por una modesta cuota mensual (p. ej., 10–15 €). Esto proporciona un espacio de estacionamiento seguro y asegurado a poca distancia a pie de su casa. Para muchos inquilinos, alquilar un lugar en un buurtstalling es la solución más inmediata y práctica al problema de almacenamiento de bicicletas.