Solicitud colectiva
Una solicitud grupal es una única solicitud de alquiler presentada por dos o más personas no relacionadas que tienen la intención de compartir una propiedad como compañeros de piso (woningdelers). Este es un escenario común para estudiantes, jóvenes profesionales y cualquiera que busque hacer que vivir en una ciudad cara sea más asequible. Sin embargo, desde la perspectiva del arrendador y del municipio, compartir vivienda es un arreglo mucho más complejo que un alquiler por parte de una sola persona, una pareja o una familia. En consecuencia, las solicitudes grupales están sujetas a un mayor escrutinio, enfrentan más restricciones y conllevan una estructura legal crítica que todos los miembros del grupo deben entender.
Obstáculos del arrendador y del municipio
Muchos propietarios son reacios por naturaleza a alquilar a grupos. Sus preocupaciones suelen girar en torno a:
- Mayor rotación: La composición del grupo puede cambiar con frecuencia, lo que conlleva más trabajo administrativo.
- Desgaste y uso incrementados: La propiedad puede experimentar un uso más intensivo.
- Potencial de molestias: Una percepción (justa o injusta) de que los grupos de jóvenes pueden ser más ruidosos.
Más allá de la preferencia personal del arrendador, muchos municipios de los Países Bajos tienen regulaciones estrictas para compartir vivienda. En ciudades como Ámsterdam y Utrecht, a menudo un arrendador necesita un permiso de vivienda compartida (omzettingsvergunning o woningdeelvergunning) para alquilar legalmente una propiedad a un grupo de tres o más personas no relacionadas. Estos permisos suelen ser difíciles de obtener y están sujetos a reglas específicas sobre aislamiento acústico y tamaños de habitaciones. Como resultado, la oferta de propiedades que se pueden compartir legalmente está muy limitada, y muchos propietarios simplemente se niegan a considerar solicitudes de grupo para evitar los trámites regulatorios.
Cribado y responsabilidad solidaria
Cuando un arrendador sí considera una solicitud de grupo, el proceso de cribado es riguroso. Cada miembro del grupo suele ser evaluado de forma individual y deben pasar las verificaciones de ingresos y antecedentes. El requisito de ingresos colectivo suele ser mayor que el de una familia. Por ejemplo, un arrendador podría exigir que los ingresos brutos totales del grupo sean 4 veces o 5 veces el alquiler total.
El aspecto más crítico de un contrato de alquiler grupal es el concepto de responsabilidad solidaria (hoofdelijke aansprakelijkheid). Esta es una cláusula estándar en casi todos los arrendamientos grupales. Significa que cada inquilino está legalmente obligado a pagar la totalidad del alquiler y el costo total de cualquier daño, no solo su parte personal. Si un compañero de piso no paga su parte del alquiler, el arrendador puede reclamar legalmente a cualquiera de los otros compañeros de piso la cantidad total. Si un compañero de piso provoca daños significativos, el arrendador puede deducir el costo del depósito compartido de todo el grupo. Este es un compromiso legal profundo que muchos amigos que comparten vivienda no comprenden completamente.