Una obligación de seguridad crítica e innegociable
Garantizar la seguridad de todas las instalaciones de gas es una de las responsabilidades más críticas de un arrendador. En los Países Bajos, donde la gran mayoría de los hogares se calientan con gas natural, este deber se toma muy en serio. El enfoque principal de la seguridad del gas es el CV-ketel (caldera de calefacción central) y cualquier calentador de agua de gas más antiguo (geisers). Un aparato de gas mal mantenido representa un riesgo significativo de incendio, explosión y, lo que es más insidioso, envenenamiento por monóxido de carbono. La ley coloca la responsabilidad del mantenimiento profesional y periódico directamente sobre los hombros del propietario de la propiedad.
Mantenimiento periódico obligatorio
A diferencia de algunos países, no existe un único 'Certificado de Seguridad de Gas' obligatorio que un arrendador deba proporcionar al inquilino cada año. Sin embargo, la obligación subyacente es clara. La ley neerlandesa, a través de Bouwbesluit, exige que las instalaciones de gas sean seguras y funcionen correctamente. Para una CV-ketel, se entiende universalmente que requiere un servicio completo y una inspección de seguridad por un técnico certificado (gecertificeerde monteur) al menos cada dos años. Este mantenimiento incluye:
- Limpiar los componentes internos para asegurar una combustión eficiente.
- Verificar la chimenea y la ventilación para asegurar una expulsión adecuada.
- Probar los mecanismos de seguridad.
- Realizar una verificación crucial de posibles fugas de gas o monóxido de carbono.
El papel del inquilino en la seguridad
Si bien el arrendador es responsable del mantenimiento profesional, el inquilino juega un papel en la seguridad diaria. El inquilino debe otorgar acceso a la propiedad para que se lleve a cabo el mantenimiento programado. También deben asegurarse de que cualquier detector de monóxido de carbono en la vivienda funcione correctamente. Si un inquilino alguna vez sospecha una fuga de gas (p. ej., olor a gas), debe abrir las ventanas de inmediato, evitar usar cualquier interruptor eléctrico y llamar al número nacional de emergencias de gas (0800-9009) y a su arrendador.