El ideal del mercado libre
La Marktwerking huurprijzen se traduce como 'operación de mercado de precios de alquiler', que es el principio económico por el cual los precios deben ser determinados por la interacción libre de la oferta y la demanda. En el contexto del mercado de alquiler de los Países Bajos, este principio es la base ideológica del 'sector libre' (vrije sector). Para cualquier propiedad con un valor punto calculado por encima del umbral regulado (liberalisatiegrens) al inicio de un alquiler, el arrendador, teóricamente, es libre de cobrar el precio que tolere el mercado. El concepto sugiere que si un arrendador pide demasiado, la propiedad permanecerá vacía, obligándolo a bajar el precio a una 'tarifa de mercado' razonable. Por el contrario, la alta demanda de una oferta limitada naturalmente empujará los precios hacia arriba. Los defensores de marktwerking argumentan que fomenta la inversión en la construcción de nuevas viviendas, ya que los desarrolladores se sienten atraídos por el potencial de altos rendimientos, lo que finalmente debería aumentar la oferta y estabilizar los precios. En esta visión, la regulación gubernamental como el control de alquileres es una distorsión artificial que dificulta la inversión y, en última instancia, agrava la escasez de viviendas.
Una Realidad Disfuncional
El problema evidente, como cualquier inquilino en los Países Bajos puede atestiguar, es que el mercado de la vivienda holandés no es un mercado saludable ni funcional. La oferta de viviendas es críticamente y crónicamente baja, y es altamente inelástica—es imposible construir viviendas nuevas lo suficientemente rápido como para responder a picos de demanda. Esta escasez severa y persistente desmantela por completo el equilibrio teórico entre la oferta y la demanda. Lo que surge no es un precio de mercado justo, sino un 'precio de desesperación'. Los arrendadores no fijan precios de sus propiedades basándose en la calidad, el tamaño o las comodidades, sino en la cantidad máxima que pueden extraer de un grupo de solicitantes desesperados, muchos de los cuales compiten con docenas o incluso cientos de otros por la misma propiedad. En este entorno, marktwerking no es un mecanismo para encontrar un precio justo; es una justificación para la explotación descontrolada de precios. El término en sí mismo se usa a menudo como un eufemismo político para defender un sistema que genera enormes beneficios para los propietarios a expensas de los inquilinos, que quedan sin poder de negociación y se ven obligados a aceptar alquileres exorbitantes para viviendas a menudo mediocres. Los críticos sostienen que confiar en las 'fuerzas del mercado' en una necesidad humana básica como la vivienda es un fallo político fundamental que conduce a la desigualdad social e inestabilidad económica para una gran parte de la población.