Un término altamente técnico e irrelevante para los inquilinos
Un 'acuerdo de subordinación' es un instrumento legal complejo que tiene prácticamente nula relevancia para un inquilino residencial estándar en los Países Bajos. En términos legales y financieros, la subordinación significa que la deuda o la reclamación de una parte está clasificada por debajo de la reclamación de otra parte en caso de incumplimiento. En un contexto inmobiliario, a veces se refiere a un acuerdo en el que un inquilino acepta que sus derechos de arrendamiento sean 'subordinados' a los derechos del prestamista hipotecario del propietario. Esto significaría que si el propietario incumple su hipoteca y el banco ejecuta la hipoteca, el banco podría potencialmente terminar el contrato de arrendamiento. Sin embargo, este concepto entero queda sin efecto en el mercado residencial holandés por un poderoso principio legal obligatorio.
El poder de 'Koop breekt geen huur'
La protección del inquilino contra tal situación está consagrada en el Código Civil neerlandés bajo el principio de Koop breekt geen huur, que literalmente significa 'La venta no rompe el alquiler'. Esta ley obligatoria establece que si una propiedad alquilada se vende o se transfiere a un nuevo propietario (incluido un banco después de una ejecución hipotecaria), el contrato de alquiler existente no se termina. El nuevo propietario se convierte automáticamente en el nuevo arrendador y está legalmente obligado a todos los términos y condiciones del contrato de alquiler original. Los derechos del inquilino están plenamente protegidos. Este principio evita que un arrendador venda una propiedad para desalojar a un inquilino y garantiza que la vivienda de un inquilino esté segura incluso si la propiedad del edificio cambia. Debido a esta poderosa protección, un 'acuerdo de subordinación' no tiene cabida en un contrato de alquiler residencial neerlandés.